miércoles, 19 de septiembre de 2012

Réquiem por la bombilla incandescente


Con la investigación, el desarrollo y la innovación la sociedad suele pasar de unos estados a otros estimados mejores. Podemos pensar en muchos ámbitos, situaciones o niveles vitales que han mejorado progresivamente a lo largo de la vida humana: la alimentación, la salud, la sanidad, la educación, la cocina, el hogar, etc. Con los primeros rudimentarios utensilios largamente utilizados por nuestros remotos de la especie y todos los demás descubrimientos hasta las prolíficas investigaciones actuales la especie humana trata de dominar el medio y buscar un estado de bienestar cada día mejor. Obviamente hay momentos de penuria individual o colectiva que condicionan ese deseado estado de armonía y felicidad en el medio.

Pero, aunque sean bienvenidos algunos resultados de las actividades que expresamos con I+D+i, nos queda la nostalgia de algunos tiempos pasados. Así ha ocurrido a lo largo de la historia y seguirá ocurriendo. Los descubrimientos pueden ser fruto tanto de la sistematización y la metodología como de la aleatoriedad o casualidad. Por ejemplo, resultados tan simples como la fregona no tienen cuantitativamente menos uso que otros cualitativamente más trascendentes y sujetos a mayores estudios y perfeccionamientos. Y estos resultados inherentes al cambiante progreso nos abocan de modo inexorable al seguimiento de nuevos modelos o pautas en las relaciones sociales, familiares, laborales, etc. A veces, los condicinantes son tan grandes que apenas hay opción para elegir otras alternativas. Así está ocurriendo con esta larga y sentida convivencia con la bombilla eléctrica.
Sí. Hoy estoy contigo, mi querida bombilla incandescente. Desde tu partida de nacimiento, situada en 1879, eres de los entes más queridos en todo el mundo. Thomas A. Edison es quien te adoptó, comprándote a tus padres y tuvo la habilidad de acicalarte, de hacerte atractiva y de tener muchas hijas contigo y ofrecerlas como novias por todas partes durante 133 años. Y todas vosotras siempre habéis sido deseadas en la cocina, en la cama, en el salón, en la calle, en la discoteca, en la oficina, en la fábrica,... ¡Qué felices levantándonos de la cama en vuestra presencia y, después de estar según los casos más o menos horas del día con vosotras, acostarnos y, mirándonos mutuamente, cerrar juntos los ojos!
Pero, mi amiga, la rama de vuestra genealogía en Europa está a punto de extinguirse. Dicen que el diagnóstico no da opción a la curación: tienes mucha fiebre, y la red que te sostiene según los facultativos la malgastas en calor con un 95% del consumo eléctrico y el brillo de tus ojos sólo ofrece una tenue luz del 5%. Dicen que tu vigor juvenil de muchos años atrás ha dado paso a una inevitable senectud en declive. Así es la vida y todo pasa. ¡Querida bombilla mía, cuantas horas has estado a mi lado fiel, en el ocio y en el trabajo! Allí solos, tú y yo en el habitación preparando unos exámenes, leyendo o estudiando, trabajando o jugando. ¡Querida mía, otros te olvidarán, pero yo, aquí, en tu lecho de muerte y siempre, te prometo que te seguiré recordando!
Ahora voy a explicarte como han dictado tu eutanasia, por no decir algo más fuerte. Lo puedes ver en la DIRECTIVA Ecodesign 2009/125/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 21 de octubre de 2009, publicada en el Diario Oficial de la Unión Europea el 31 de octubre de 2009, por el que se instaura un marco para el establecimiento de requisitos de diseño ecológico aplicables a los productos relacionados con la energía, que obliga a sustituir las bombillas incandescentes por otras tecnologías que contaminen menos y contribuyan al ahorro energético. No obstante, dice esa Directiva que podrán venderse mientras no se agoten las existencias. Las alternativas son las bombillas halógenas, fluorescentes compactas y de led. Éstas, las de tecnología LED, ofrecen actualmente la mayor eficiencia energética. No obstante, en septiembre de 2016 la medida afectará también a los halógenos de mayor consumo. El proceso comenzó en la Unión Europea en 2009 cuando se retiraron las bombillas de 100 vatios. En 2010 dejaron de fabricarse las de 75 vatios, posteriormente las de 60 vatios y en 2012 las restantes.
Debido a esta normativa sobre alumbrado eficiente, tanto las empresas como las administraciones han tomado medidas para sustituir las bombillas incandescentes por nuevos sistemas, especialmente LED.
Los led son diodos emisores de luz con una vida útil que puede alzanzar las 50.000 horas, equivalentes a seis años de funcionamiento ininterrumpido las 24 horas del día. Además, consumen entre el 80% y el 90% menos de energía que las incandescentes con luminosidad equivalente y emiten hasta diez veces menos CO2.
Las llamadas bombillas o lámparas de bajo consumo parece que tienen muchos detractores y que no son recomendables para casos de encendidos y apagados frecuentes. Este problema no lo tienen los led.
Bienvenidas sean todas las medidas que contribuyan al cuidado del medio ambiente, al ahorro energético y, en consecuencia, al ahorro económico.
Ahora bien, lo que la humanidad en general le debe a la moribunda bombilla incandescente es mucho. Por eso deberíamos erigir monumentos en nuestras plazas a algo que tan vinculado estuvo a nuestras vidas. Lo mismo que a nuestros difuntos los recordamos y homenajeamos de muy diversas maneras, a nuestra bombilla la debemos recordar después de una estrecha y larga convivencia.
Querida bombilla, mi querida bombilla, lo que te pasa a ti nos pasará a todos. Podrán recordarnos u olvidarnos, alabarnos o vituperarnos, pero el fin es el mismo. La vida sigue renovándose con otros. Tú y yo nos iremos. No sufras, pues estamos de paso.
José Ramón de Merelas

miércoles, 15 de agosto de 2012

Breves consejos para ahorrar energía en el hogar (2ª Parte)

En esta segunda parte de consejos para ahorrar energía en el hogar vamos a iniciar el tratado con el cuarto de baño y/o el cuarto de servicio.
En este tipo de dependencias domésticas se ubican algunos electrodomésticos que en otros casos están en la cocina. Así, dependen del tipo de distribución en cada casa para ubicar en uno u otro sitio aparatos como la lavadora, la secadora o la plancha.
De los tres electrodomésticos citados el que, normalmente, más se suele usar y que más consume es la lavadora. No obstante, en el cuarto de baño, de servicio o de aseo se consume más energía en otro tipo operaciones como es el baño o la ducha. La recomendación es la ducha en lugar del baño, pues éste puede conllevar un coste superior al cuádruple que la primera. En el baño se gasta mucha más energía y mucha más agua que en la ducha.
No debemos olvidar otro tipo de gasto energético en estas mismas dependencias: el lavado de pelo, el secado de pelo, el afeitado, el uso del lavabo con agua caliente (a ser posible se debe hacer con agua fría), el alumbrado, la ventilación,…
Referente al ahorro en el lavado y secado de la ropa, ya fue tratado en otro artículo (1ª parte del mismo enunciado). Ahora bien, para el planchado hay que seguir las siguientes recomendaciones:
Evitar el planchado de prendas sueltas. Se aconseja acumular ropa para gastar menos energía.
El adecuado tendido de la ropa para el secado (bien colocada y estirada en la cuerda) puede posteriormente reducir el gasto en tiempo y energía durante el planchado.
Si se interrumpe la tarea del planchado durante unos minutos, desenchufar la plancha.
Las prendas que necesiten menos calor en el planchado se pueden planchar al inicio y/o al final.


En los dormitorios y/o cuartos de estudio no es donde más energía se consume; pero, tampoco es desdeñable el ahorro que se puede practicar. En las habitaciones que son exclusivamente dormitorios hay que aplicar medidas ya mencionadas referentes a la calefacción y al aire acondicionado/ventiladores y también al alumbrado y a pequeños aparatos como televisores, aparatos de radio, relojes electrónicos,… Si se utilizan mantas eléctricas y calientapiés, el consumo aumenta. Estos aparatos son útiles para entrar en calor y, luego, pueden ser suficientes las mantas, edredones, etc.
Cuando estas dependencias se constituyen también en salas de estudio, sean o no en exclusiva, se consume más energía debido al mayor número de horas en el uso del alumbrado, del ordenador, de la impresora, del modem, etc. ¿Qué medidas aplicar en este caso? Se debe de evitar en lo posible cualquier tipo de consumo superfluo. Ahora bien, tampoco son aconsejables los reiterados y seguidos encendidos y apagados de los aparatos y del alumbrado, por lo cual, según el tiempo de ausencia y/o de falta de uso, se procederá convenientemente.
Todavía nos quedan más consejos para ahorrar energía en el hogar como puede ser aspectos relacionados con la construcción, de los que apenas nos vamos a ocupar, porque en su mayoría no podemos alterarlos a no ser que se trate de una vivienda nueva. Pero, haremos un somero repaso de los mismos en otra parte o capítulo y trataremos con un poco más de detalle aspectos relacionados con el alumbrado y la climatización.

jueves, 2 de agosto de 2012

Breves consejos para ahorrar energía en el hogar (1ª Parte)


El ahorro en energía no sólo contribuye a que podamos destinar más dinero a otras cosas, sino también al cuidado del medio ambiente. Es apremiante, es imprescindible, es inaplazable y es urgente que pongamos todos los medios a nuestro alcance para cuidar el planeta, la atmósfera, los ríos, los mares, los bosques,… Nuestro bienestar y nuestra supervivencia y la de futuras generaciones dependen de que cada uno de nosotros pongamos nuestro grano de arena.

Una contribución al cuidado del planeta viene dada por el ahorro en energía y, por eso, vamos a dar unos sencillos consejos que debemos tener en cuenta en nuestros hogares. Vamos a referirnos al ahorro de energía en general, aunque en mayor medida se trata de ahorrar en electricidad.

Recorreremos las distintas dependencias y empezamos por la cocina.

Normalmente en la cocina se concentran la mayor parte de los aparatos o máquinas y, además, los de mayor consumo. Entre éstos destaca la vitrocerámica y el frigorífico, luego la lavadora y el lavavajillas, a continuación la cafetera y el microondas, la plancha, la campana extractora, el alumbrado, el televisor, el aparato de radio, etc. Quizás no proceda cuantificar porcentualmente lo que puede corresponder a cada aparato, porque depende en gran medida de la costumbre, de los hábitos, de cada hogar.

Centrándonos en los consejos no estacionales, es decir, en todo tiempo, podemos citar:

Al comprar o renovar electrodomésticos, que posean la mejor calificación en eficiencia energética.



Los aparatos que no necesiten estar conectados permanentemente a la corriente, debemos desenchufarlos.

En el frigorífico, la parte de la nevera debe estar a 5º C y el congelador a -18º C, aproximadamente.

El frigorífico debe tener una buena aireación por los laterales, por arriba y por detrás.

No se deben introducir en el frigorífico alimentos calientes, ni en la nevera ni en el congelador.

Cuanto más lleno esté el congelador, menos gastará. Por eso, se trata de un truco, es conveniente llenar los huecos con botellas llenas de agua que, una vez congelada, ayuda a mantener el frío.

Si se dispone de microondas, en la medida en que sea posible, utilizarlo con preferencia al horno, pues consume menos.

No llenar las ollas con más agua de la necesaria, pues se malgastará energía al calentarla.

Las ollas, cazuelas, sartenes, etc. es conveniente taparlas y usar quemadores adecuados a su diámetro.

Las placas de inducción aprovechan mejor el calor. Si se usa las vitrocerámicas tradicionales tener en cuenta que, una vez apagadas, todavía expiden calor aprovechable.



En la mayoría de los alimentos congelados la descongelación debe hacerse en el frigorífico.

Antes de meter la vajilla, la cubertería, la cristalería, etc. en el lavavajillas, es conveniente pasarlas en agua fría para que los restos de comida no se acumulen en los filtros, pues en agua caliente gastaríamos energía.

Utilizar el lavavajillas a plena carga.

Las calderas y calentadores de agua es conveniente apagarlos cuando se tarde algunos días en usarlos.

La temperatura del agua que se calienta para uso doméstico no debería superar los 45º C.

Es conveniente regular la presión del agua, pues, cuanto mayor sea la presión, mayor será el consumo.

Las tuberías y los depósitos deben tener aislamientos idóneos para minimizar la pérdida de calor.

En cuanto a la lavadora, es recomendable lavar con agua fría.

Sin sobrecargar la lavadora, los lavados deben ser con el tambor lleno de ropa y centrifugar en la medida que se use lo menos posible la secadora.

En el secado de la ropa es conveniente dar prioridad a la cuerda y al tendal que a la secadora.

Si de dispone de tarifa nocturna, tanto la lavadora como otros electrodomésticos que sea posible, se deben poner a funcionar en esas horas.

Las bombillas de filamento incandescente consumen más que los tubos fluorescentes y que las bombillas de bajo consumo. Pero, el alumbrado con ledes (led’s) es el más económico con mucha diferencia.

Como consejos estacionales podemos citar para el verano:

Ventilar la casa a primera hora de la mañana, pues la temperatura es más fresca.

Procurar cerrar con contras, persianas y/o cortinas las ventanas y claraboyas dejando pasar sólo la luz necesaria.

En caso de activar el aire acondicionado, se puede poner a una temperatura entre los 23º C y los 27º C. Obviamente, con las puertas y ventanas cerradas para no incrementar el consumo.

En muchos casos es preferible utilizar ventiladores de paredes y/o techo que aire acondicionado.

Durante el inverno es aconsejable:

Utilizar buenos aislamientos en suelo, paredes y techos.

Disponer de ventanales con doble cristal, doble ventana y/o dotados con materiales buenos aislantes.

Las cortinas pueden ayudar a hacer más confortable la estancia evitando pérdidas de calor.

Cuando se ponga en funcionamiento la calefacción, el termostato puede ajustarse entre los 18º C y los 22º C.



En muchos casos pueden utilizarse prendas de abrigo en sustitución de la calefacción. El encendido de ésta se debe hacer sólo cuando sea necesario.

Las ventanas se deben abrir para ventilar el tiempo mínimo necesario, que, en general, no tiene que sobrepasar los diez minutos.

Dejamos para otro día otros consejos y comentarios referentes a otras dependencias de la casa. Hasta aquí le tocó a las recomendaciones generales y, además, a la cocina específicamente.


lunes, 5 de marzo de 2012

Energía Solar


Hoy en día ya es relativamente frecuente que nos encontremos en distintos lugares con placas solares. Aunque deberíamos ver muchas más; pero, paradójicamente, en estos tiempos de crisis en los que hay que ahorrar mucho, no se instalan todas las que se debiera. La normativa actual obliga a su instalación en ciertos casos y, además, se puede optar a subvenciones de las administraciones públicas.


Al introducirnos en el campo de las placas solares es preciso hacer referencia a su importancia en el ahorro energético, a su uso, a sus materiales, a las distintas clases, etc.


Al hablar de placas solares necesariamente hay que referirse a nuestro astro el Sol, que hace posible que haya vida en nuestro planeta. Esa fuente de energía que tiene tantos beneficios para la Tierra, puede ser aprovechada también a nivel doméstico y empresarial.


¿Qué son las placas solares? Genérica y sencillamente, se llama así a materiales que tienen la capacidad de transformar la energía solar en electricidad. Ahora bien, tenemos que matizar que esas placas, módulos o paneles tendrán una definición más precisa según nos refiramos a su uso o finalidad. Las podemos agrupar en placas fotovoltaicas y en placas térmicas. Las primeras son para generar electricidad y las segundas para producir agua caliente sanitaria.


Comúnmente se considera energía solar fotovoltaica a aquella que se obtiene directamente de los rayos solares mediante células o celdas que convierten la luz o energía solar en electricidad. La energía solar produce cargas positivas y negativas en dos semiconductores próximos y provoca un campo eléctrico capaz de generar una corriente eléctrica. Este tipo de energía puede tener diversas aplicaciones: alimentar aparatos autónomos y núcleos de población, verterse a la red eléctrica e incluso puede ser utilizada para mover vehículos o barcos. Se trata de una corriente eléctrica continua que se puede transformar en corriente alterna mediante un inversor de corriente. El paso siguiente sería su elevación a media tensión en el centro de transformación.


No vamos a detenernos ahora en los materiales usados en la fabricación de las células fotovoltaicas, pues se están aplicando otras alternativas al silicio cristalino y al arseniuro de galio, que son los predominantes.


La energía solar térmica consiste en aprovechar la energía solar para producir calor. Este calor se aplica principalmente a la producción de agua caliente, de calefacción y de refrigeración de locales.


Dada el mayor uso doméstico de la energía solar térmica vamos a detenernos un poco más.


Con la energía solar térmica se puede producir agua caliente sanitaria y apoyar el sistema de calefacción entre un 20% y un 50% con un importante ahorro energético y, lo que también es importante, el cuidado del medio ambiente.


Una instalación solar térmica tiene los componentes siguientes: los captadores solares, los circuitos primario y secundario, el intercambiador de calor, el acumulador, las bombas, los vasos de expansión, las tuberías y el panel de control. Vamos a comentar brevemente en qué consiste cada componente:


Los captadores solares son los elementos que capturan las radiaciones solares y las convierten en energía térmica. Entre estos captadores se puede citar los de placa plana, los de tubos de vacío y los absorbedores de energía solar. Los captadores planos son los más comunes en la producción de agua caliente sanitaria. Los rayos del sol pasan a través del vidrio que los compone calentando unos tubos metálicos y transmitiendo el calor al líquido de su interior. El vidrio que cubre el captador protege la instalación y permite también conservar el calor produciendo el efecto invernadero y mejorando el rendimiento del propio captador.


El Circuito primario es un circuito cerrado que pasa el calor desde el captador hasta el acumulador. Una vez calentado el líquido, que puede ser agua o una mezcla de sustancias transportadoras de calor, conduce el calor hasta el acumulador. Cuando ya está de nuevo enfriado, vuelve al colector para calentarse de nuevo, y así seguido una y otra vez.


El circuito secundario es un circuito abierto en el que entra agua fría del suministro y por el otro extremo, en el que está el agua calentada, ésta pasa al consumo. El agua que entra fría pasa por el acumulador que la calienta hasta la temperatura programada.


El intercambiador de calor calienta el agua con el calor captado de la radiación solar. Está situado en el extremo del circuito primario y tiene forma de serpentín para aumentar la superficie de contacto y consecuentemente la eficacia.


El acumulador es un receptáculo para el agua caliente preparada para el consumo y consta de dos bocas, una para la entrada de agua fría y otra para la salida de agua caliente. El agua fría entra por debajo del propio acumulador y, una vez en contacto con el intercambiador, a medida que se va calentando, se desplaza hacia arriba, desde donde saldrá caliente para el consumo.


Las bombas suele haber dos por circuito (dos en el circuito primario, que bombean el agua de los colectores, y dos en el circuito secundario, que bombean el agua de los acumuladores). Los relojes marcan el funcionamiento del sistema y el intercambio en el trabajo y en el descanso de las bombas cada 12 horas. Habiendo dos bombas en funcionamiento, la ventaja es que, en caso de que una deje de funcionar, la otra la sustituye y así no se para el proceso por el fallo de una y, además, gracias a este intercambio, las bombas no sufren tanto, porque descansan y se enfrían.


El vaso de expansión absorbe las variaciones de volumen del fluido portador del calor, mantiene la presión idónea y evita pérdidas del fluido.


Las tuberías de la instalación están recubiertas de un aislante térmico para evitar pérdidas de calor.


El panel de control es donde están los relojes que controlan las bombas y donde también se muestran las temperaturas para controlar el funcionamiento del sistema.


Podríamos ahondar más sobre estos módulos u otros de parecidas características y usos; pero, nuestra pretensión no es otra que contribuir a la difusión de las ventajas de la aplicación de la energía solar al ahorro energético y al cuidado del medio ambiente. Por eso las administraciones públicas tratan de potenciar su uso incluso con la aprobación de subvenciones a su instalación. La duración de los aparatos, la rápida amortización de la inversión y el escaso gasto en su mantenimiento hacen aconsejable su implantación.


Precisamente en estos momentos de crisis, si queremos ahorrar en electricidad o en otro tipo de energías (carbón, petróleo, gas, etc.) y al mismo tiempo utilizar una energía limpia, que no contamina, que a la larga beneficia a nuestro planeta, al aire que respiramos, a las plantas y a los alimentos, una buena alternativa es la de las placas solares.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Calderas o Calentadores


Cuando compramos o alquilamos una vivienda, lo más normal es que tenga instalado un calentador o una caldera con lo cual, en principio, no se nos plantea ningún dilema. Ahora bien, cuando hacemos una obra nueva o renovamos elementos existentes, la pregunta que podemos hacernos es ¿calentador o caldera? E incluso más. Elegida la opción, ¿Qué tipo? Obviamente que, según la decisión tomada, ahorraremos o gastaremos más en electricidad o en el tipo de energía de que se trate. Hay que buscar que el rendimiento de los aparatos sea el óptimo. La eficiencia es la característica de alguien o de algo que consigue un resultado perseguido al menor coste posible. En la valoración del coste hay que tener presente tanto el tiempo en la realización como el importe económico de todos los factores o variables intervinientes.

Pero, sin ahondar excesivamente en características técnicas y teniendo en cuenta parámetros que nos gusta conocer a todos cuando de comprar se trata, vamos a dar unas orientaciones al respecto.

Referente a las calderas. La elección del tipo de caldera adecuada para la vivienda depende de varios factores: el tamaño y la estructura (chalet adosado, casa aislada, piso, dúplex), la ubicación (rural muy frío o menos frío, urbano, costa, interior, etc.) y el  número de residentes. Contempladas todas las variables, el instalador podrá indicar algunos aspectos importantes, como la potencia del aparato para buscar la eficiencia arriba indicada: con el consumo conveniente conseguir el mejor resultado.

Además, hay que tener en cuenta lo siguiente: desde el año 2010, está prohibida la instalación o reposición de calderas atmosféricas de hasta 70 kW sin ventilador, porque son menos seguras y más contaminantes que las calderas estancas. La razón de esta prohibición es que toman el aire del propio local donde están instaladas. Sin embargo, las calderas estancas toman del exterior el aire que utilizan para la combustión y sacan los gases de la combustión al exterior. 

Existen otras modalidades de calderas como las de acumulación, que incorporan un depósito para el agua, en el que ésta se mantiene siempre caliente, y las calderas de condensación, que son una de las mejores opciones para generar calor y agua caliente sanitaria, pues consumen menos combustible que las calderas tradicionales. Es importante resaltar esto: son las más eficientes. Recuérdese la eficiencia arriba indicada: lograr el mismo o mejor resultado con menos coste. En definitiva, ahorrar en electricidad o en otro tipo de energía.

Las directrices, normativas y legislación de los distintos ámbitos obligan en estos momentos a la eficiencia energética y la reducción de emisiones contaminantes a la atmósfera. Todas las actividades industriales y el consumo doméstico están sujetos a las mismas. Por eso en obra nueva ya no se pueden instalar calderas y calentadores atmosféricos, que toman el aire de la dependencia donde se ubican, son menos seguros y son más contaminantes que los aparatos con circuito estanco. 

Los que quieran renovar el calentador, deberían optar por uno estanco, que dispone de un tubo concéntrico de salida de gases, que permite aspirar el aire del exterior y enviar los gases por el mismo tubo de salida.

Un hábito muy generalizado para comprar este tipo de aparatos es acudir a un comercio y decidir en función del poder de convicción del vendedor, del precio, de la publicidad, de la marca, etc. Lo que se debe hacer es que un técnico, con las mediciones y cálculos oportunos, asesore sobre la conveniencia de un determinado tipo de aparatos, obviando marcas y modelos.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es el mantenimiento de los aparatos. No solo por cumplimiento de la normativa (a veces es lo único que se tiene en cuenta), sino porque su duración, su vida, y la eficiencia dependen del cuidado y del uso que se haga de ellos.

Para finalizar y esperando tratar otros temas relacionados con éste, con el consumo, con el ahorro y con el medio ambiente en fechas posteriores, cabe destacar que las calderas de condensación y los calentadores estancos son las opciones más recomendables.

martes, 14 de febrero de 2012

La Biomasa


Dentro del campo de las energías renovables, la biomasa empieza a florecer para ofrecer un cálido y natural confort. No obstante, el aprovechamiento energético, calorífico, de la mayor parte de los productos o componentes de la biomasa han sido utilizados desde que el hombre se calienta con el fuego; pero, sin el grado de desarrollo actual tanto en cuanto a las calderas como al tratamiento de los productos que la componen.

¿Qué es la biomasa?
Biomasa, es la abreviatura de masa biológica, y genéricamente se refiere a la materia viva producida por plantas, animales, hongos o bacterias. Con esta denominación solemos referirnos al combustible energético obtenido directa o indirectamente de recursos biológicos. Sin embargo, aunque proceden de materia viva, orgánica, no se consideran biomasa el carbón, el petróleo y otros combustibles fósiles por necesitar mucho tiempo para su formación, al menos muchos miles de años.

Clasificación
La biomasa, como recurso energético, puede clasificarse en biomasa natural, residual y los cultivos energéticos.
  • La biomasa natural es la que se produce en la naturaleza, de forma espontánea, sin intervención humana. Por ejemplo, la poda natural o caída de ramas de los árboles.
  • La biomasa residual es el residuo generado en las actividades agrícolas, ganaderas, industrias agroalimentarias y de transformación de la madera y residuos de depuradoras y reciclado de aceites.
  • Los cultivos energéticos forestales y agrícolas son aquellos que están destinados a la producción de biocombustibles

Es importante resaltar que el uso de la biomasa puede considerarse neutro en emisiones de CO2 , dióxido de carbono.

Transformación de la biomasa en energía
Hay varios procesos para transformar la biomasa en energía, los más utilizados son los termoquímicos y los biológicos.

Métodos termoquímicos
Se basan en la utilización del calor como fuente de transformación de la biomasa. Adquirieron un grado de desarrollo muy elevado para la biomasa seca. Dependiendo de la cantidad de oxígeno presente en la transformación, hay tres tipos de métodos:
Combustión. Con exceso de oxígeno, se somete a la biomasa a altas temperaturas. Se trata de un método tradicional para obtener calor en entornos domésticos, para producir calor industrial y para generar energía eléctrica.
Pirólisis. Sin presencia de oxígeno, se somete a la biomasa a altas temperaturas (alrededor de 500 oC). Se puede producir carbón vegetal y también combustibles líquidos semejantes a los hidrocarburos.
Gasificación. Con cantidades escasas de oxígeno, pero necesarias para conseguir una combustión completa, se somete a la biomasa a muy altas temperaturas. Así, se logran dos productos: gasógeno, gas pobre, y gas de síntesis, según se utilice en la gasificación aire u oxigeno puro, respectivamente. Con el primero se obtiene electricidad y vapor de agua, con el segundo, combustible líquido.

Métodos biológicos
Son adecuados para biomasa de alto contenido de humedad y basados en la utilización de microorganismos que degradan las moléculas a compuestos más simples de alta densidad energética. La fermentación alcohólica para producir etanol y la digestión anaerobia, para producir metano son los métodos más usados.
Mediante la instalación de digestores o fermentadores se degrada la celulosa de los excrementos animales en un gas que contiene un alto porcentaje de metano (60% aproximadamente). La digestión anaerobia de la biomasa por bacterias se puede utilizar en explotaciones de ganadería intensiva.

Aplicaciones energéticas
La transformación de la biomasa puede dar origen a distintas energías:
Energía térmica.
Energía eléctrica.
Energía mecánica.

Medición de la energía de la biomasa
Se han establecido unas unidades basadas en el poder calorífico. Las mas utilizadas son:
kcal/kg: nos indica el numero de kilocalorías que se obtendría en la combustión de 1 kg. de ese combustible.
tec: tonelada equivalente de carbón. Significa la energía liberada por la combustión de 1 tonelada de carbón (hulla).
tep: tonelada equivalente de petroleo (1 tep = 1,428 tec).

Las medidas hacen referencia al poder calorífico de la biomasa residual seca; pero, en el caso de biomasa residual húmeda o de biocarburantes, lo que se mide es el poder calorífico una vez tratada.

El medioambiente
La sostenibilidad, o sea, no consumir más de lo que se produce, es el pilar en el que se sostiene el planeamiento de la utilización de la biomasa como fuente de energía para evitar los daños medioambientales. Sobre este tema es conveniente volver con más detalle en otra exposición.

La Unión Europea intenta potenciar la utilización de energías renovables que vayan sustituyendo a las fuentes de energía fósil. Así, en el año 1997, publica el documento Energía para el futuro: Fuentes de energía renovables. En septiembre de 2001 se aprueba una Directiva del Consejo y del Parlamento sobre el fomento de la producción de electricidad a partir de las fuentes de energía renovable.

Las calderas de biomasa

Centrándonos en el uso doméstico de la biomasa con fuente de energía, se puede afirmar que las calderas de biomasa poco a poco van ganando terreno a las calderas tradicionales. Aprovechan materiales de origen animal o vegetal para obtener calefacción y agua caliente sanitaria. Actualmente, ante la necesidad de buscar opciones más sostenibles con el medio ambiente, la biomasa va teniendo mayor protagonismo.

Las tradicionales calderas humeantes han dado paso a sistemas modernos, mucho más eficientes, con alimentación y limpieza automatizada. Pueden ser instaladas en una casa de forma individual o en comunidades enteras. De momento lo más usado como combustible para este tipo de calderas son los huesos de aceituna, cáscaras de almendras o avellanas, maíz, piñones, granos de cereales, etc. En general, residuos forestales o agroindustriales. La necesidad de reducir las emisiones de CO
2 y de buscar alternativas a los combustibles fósiles ha hecho que este sistema, cada vez más desarrollado, se vaya extendiendo.
Según algunos estudios, el uso de la biomasa puede reducir las facturas de consumo energético hasta en un 60% en comparación con otros sistemas como el gasóleo o el gas, y un 20% respecto al carbón. Y, además y muy importante, que es una energía limpia y sin impacto ambiental. E importante es también la economía y nos facilitarán un ahorro cuantioso.

Es conveniente recordar que es posible acceder a ayudas o subvenciones para su instalación anunciadas por algunas administraciones públicas.

miércoles, 25 de enero de 2012

Vida "Mas Verde"

Solo los RICOS pueden pagar el pobre funcionamiento de una casa


Ahorre Dinero en los Costos de Energía y Mejore el Aire que Respira Dentro de su Hogar
- Descubra los Beneficios de una Vida “Mas Verde”

Por : Nestor Santtia

Enfrentado a un continuo y dramático aumento en el costo de la energía, los propietarios de casas buscan afanosamente evaluar maneras de hacer sus hogares más energéticamente eficientes. El creciente costo de energía y el cambio en nuestro clima son incentivos muy importantes para buscar nuevos métodos y tecnologías para reducir nuestro IMPACTO ENERGÉTICO.

Transformando nuestros hogares y áreas de trabajo en Espacios Más Verdes vamos a: AHORRAR RECURSOS NATURALES, AHORRAR ENERGÍA Y AHORRAR DINERO!
La mayoría de los conceptos de eficiencia energética incluyen el uso de iluminación y sistemas mecánicos más eficientes. Pero la envoltura exterior de la casa también es un elemento clave, principalmente afectando la calefacción y refrigeración.

Simples Pasos Para Evitar la Pérdida de Energía en una Casa

Sellar Pérdidas de Aire

Para prevenir que el aire exterior entre al interior de la casa, es necesario balancear el sistema mecánico y crear una presión positiva. Aberturas en la envoltura externa puede permitir que salgan inesperadas y significativas cantidades de aire de la casa, incrementando en grande los gastos de calefacción y refrigeración.

Los lugares comunes de escapes de aire son alrededor y a través de las ventanas y puertas, también en los espacios entre las paredes y el piso o el techo también a través de los revestimientos y de las penetraciones en las paredes estructurales.

Revise si no hay hoyos o rajaduras en o alrededor de las paredes, cielos rasos, ventanas, puertas, artefactos de iluminación, como ser luces empotradas en el techo o caños de plomería, interruptores o enchufes eléctricos que pueden permitir que el aire salga o entre a su casa.

Usted puede mejorar la eficiencia energética, simplemente taponando los muchos lugares por donde el aire puede entrar o salir.

Taponar su casa, significa “Sellar el paso del Aire”, y es uno de los primeros pasos más importantes que se deben dar cuando se está climatizando su casa para incrementar su eficiencia energética.
Aire caliente filtrando a su casa durante el verano y fuera de su casa durante el invierno, puede desperdiciar una cantidad sustancial de su presupuesto energético. Una de las tareas más rápidas para ahorrar sus dólares es enmasillar, sellar, o colocar burletes en las juntas, rajaduras o aberturas hacia el exterior. Usted puede ahorrar hasta un 14% o más en sus cuentas de energía, reduciendo las filtraciones de aire en su casa.

Haga esta simple prueba

• Primero, revise si todas las puertas y ventanas de su casa están bien cerradas.

• En un día ventoso queme un palito de incienso junto a las ventanas, puertas, cajas eléctricas, conexiones de plomería, enchufes eléctricos, artefactos en el cielo raso, puertas al ático, y otros lugares donde hay una posibilidad de paso de aire hacia el exterior. Si el humo viaja horizontalmente, usted ha localizado una fuga de aire de las que mencionamos anteriormente.

Este atento a nuestras próximas sugerencias en como ahorrar dinero y energía en su hogar.


 Este artículo está basado en el libro, " Como Atraer Mas Clientes " de Nestor Santtia. Néstor Santtia es un Profesional Técnico Certificado en Construcciones Verdes y un orgulloso miembro del Consejo de Construcciones Verdes de los EE.UU.

 
Su contribución continua—por casi 30 años—ha beneficiado a comunidades del Estado de California, como la del Valle de San Fernando, donde trabajó en forma conjunta con la Agencia de Reconstrucción Comunitaria en la transformación de fachadas de edificios para la rehabilitación comercial de la zona y la bienvenida de los transportes masivos en el área, resultando en lugares más saludables, seguros y más valiosos para vivir y trabajar. Más información visitando su sitio Web: --> [HAZ CLICK AQUÍ]